Random Posts

Tv Azteca y la Presidenta que cree hablarle a párvulos

Por: Armando Guzmán Á.


El día de ayer, durante su ya famosa conferencia matutina, Claudia Sheinbaum fue cuestionada por una reportera sobre qué opinaba de la campaña en CDMX contra su gobierno, difundida mediante la colocación de lonas con rostros de personajes de la 4T señalados como “narcopolíticos”, la cual, estaba teniendo amplia difusión en perfiles cercanos al empresario Ricardo Salinas Pliego.


La presidenta respondió:

“No vean TV Azteca”, dijo entre risas nerviosas. “Se va a enojar Salinas Pliego y ha de estar escribiendo un tuit, digo, un ‘X’, en este instante… Hoy le propuse a Luisa María que demos un premio: ‘El mitómano de la semana’. ¡Tará! Es que de verdad son increíbles las mentiras, pero descaradas…”


Para muchos mexicanos, esto podría parecer simplemente una declaración bromista o un episodio más dentro del circo diario de La Mañanera. Sin embargo, el problema de fondo es mucho más delicado: cuando el poder político, respaldado por toda la estructura del Estado, comienza a asumir el papel de inquisidor y a clasificar públicamente qué medios “mienten” y cuáles son moralmente aceptables. No es complicado adivinar cuál es el tipo de medios que le gustan al gobierno...


Desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador se instauró en México un modelo de comunicación político-social ejercido diariamente desde las conferencias matutinas, dedicado abiertamente al ataque, señalamiento y descalificación de periodistas y medios de comunicación.


Todos los gobiernos entienden la importancia de moldear la opinión pública, pero especialmente para los gobiernos de corte populista su principal fuente de legitimidad no suele descansar en sus resultados o instituciones, sino en la conexión emocional directa con “el pueblo”. El populismo necesita mantener permanentemente la percepción de respaldo; por ello, la 4T busca siempre tener el control de La narrativa, pues es la herramienta de comunicación que pretende interpretar la realidad, persuadir, justificar decisiones y conectar emociones con sus intereses políticos. 


Aunque Sheinbaum intente transmitir discursivamente la idea de que los medios de comunicación opositores poseen más poder que el mismo gobierno y que su administración es víctima constante de sus ataques, la realidad es otra: el poder de la tribuna presidencial en México es enorme.


La conferencia mañanera no solo comunica; también construye realidad política, marca la conversación pública, define enemigos y moldea percepciones.


Jesús Ramírez Cuevas, excoordinador general de Comunicación Social y vocero de la Presidencia durante el gobierno de López Obrador, fue pieza clave en la consolidación de este modelo. Desde ahí se operó una estrategia propagandística basada en el control de la agenda pública y en la incorporación de personajes afines al oficialismo que realizan preguntas cómodas y previsibles durante las conferencias.


Investigaciones del periodista Héctor Gordoa han señalado que algunos de estos “aplaudidores” de la 4T han llegado a cobrar hasta 150 mil pesos por participar en la dinámica de las Mañaneras. Cualquiera que escuche las preguntas que se formulan cada mañana puede identificar fácilmente el tono y la intención de quienes preguntan.


Paralelamente, Morena ha impulsado una estrategia digital que le ha resultado sumamente efectiva: el fortalecimiento de los llamados “Youtubers de la 4T”. No se trata necesariamente de periodistas profesionales ni de analistas políticos rigurosos, sino de simpatizantes y figuras dedicadas principalmente a replicar y amplificar el discurso gubernamental.


En muchos de esos espacios no existe crítica ni contraste de información; el objetivo es transmitir el mensaje emanado desde el poder y magnificar cualquier acción gubernamental, por insignificante que sea, para convertirla en propaganda política.


Red Brolan, por ejemplo, es una agencia de marketing digital señalada por operar una red de más de 23 canales de YouTube (algunos hablan incluso de 53) dedicados completamente a la difusión de contenido político favorable al oficialismo y a la desinformación contra actores de oposición y críticos del gobierno.


Entre los medios y personajes identificados abiertamente como afines a la 4T se encuentran Polemón, Sin Censura, Lord Molécula, Juncal Solano, El Chapucero, Campechaneando, Nopal Times, Manuel Pedrero y otros más que forman parte de este ecosistema digital de propaganda política.


Durante años, simpatizantes de la 4T sostuvieron que el nuevo gobierno había terminado con la relación de complicidad económica entre el poder y los medios de comunicación. Sin embargo, los datos contradicen esa narrativa.


La empresa Caricaturas, Internet, Animaciones y Revistas S.A. de C.V., vinculada a moneros afines al oficialismo como Rafael Barajas “El Fisgón”, Rafael Pineda “Rapé” y José García  Hernández "Monero Hernández", recibió contratos por más de 8.3 millones de pesos, además de ingresos por publicidad oficial en medios impresos como La Jornada y el finalizado programa de televisión El Chamuco y los Hijos del Averno.


El Chapucero también fue señalado por haber recibido contratos gubernamentales por más de 3.5 millones de pesos a través de su empresa Grupo Hojas Políticas de Comunicación S.A. de C.V.


Asimismo, personajes como el lisonjero Lord Molécula (sí, el mismo que le preguntó a Sheinbaum sobre la desclasificación de archivos extraterrestres en México) y Nancy Rodríguez obtuvieron cerca de un millón de pesos entre 2018 y 2021 mediante contratos con instituciones gubernamentales, según datos disponibles anteriormente en plataformas del INAI (Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales)


Sin duda no hay que olvidar a uno de los periódicos favoritos de la 4T: La Jornada, quién de 2018 a 2024 recibió más de 2130 millones de pesos por convenios de publicidad oficial y difusión.


La relación entre propaganda y recursos públicos ha llegado a un nivel tan evidente que algunos comunicadores afines incluso han cuestionado públicamente al gobierno por la relación y criterios en la distribución de la publicidad oficial. Hace unos días Vicente Serrano desvergonzadamente preguntó directamente a la presidenta si no era momento de replantear la asignación de esos recursos de manera que se favorezca económicamente a los medios pro 4T dentro de la llamada “lucha de narrativas”, osea, pagarle más a los medios que favorecen al gobierno. 


El diccionario de la Real Academia Española define la posverdad como la “distorsión deliberada de una realidad que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública”. En este fenómeno, los hechos objetivos pierden relevancia frente a las emociones y las convicciones ideológicas. Es lo que vivimos en el país.


Lamentablemente, millones de mexicanos consumen información política sin filtros mínimos de verificación. La baja cultura cívica y política, así como el fanatismo que existe, provoca que muchas personas no logren distinguir entre información, opinión y propaganda.


Y eso es precisamente lo peligroso.


México vive hoy un nivel alarmante de polarización y desinformación. Y aunque todos los actores políticos buscan influir en la opinión pública, el problema adquiere otra dimensión cuando quien impulsa esa dinámica es el propio gobierno.


La libertad de prensa y de expresión en México está protegida principalmente por los artículos 6° y 7° de la Constitución mexicana.


El artículo 6° establece que “la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa”, además de reconocer el derecho a la información y la libertad de difundir opiniones e ideas.


El artículo 7° es todavía más claro: “Es inviolable la libertad de difundir opiniones, información e ideas, a través de cualquier medio”. Y añade algo que convendría recordarle permanentemente al poder político: “Ninguna ley ni autoridad puede establecer la previa censura”.


La censura no siempre aparece mediante prohibiciones explícitas. A veces llega disfrazada de presión económica, campañas de desprestigio, linchamiento digital o estigmatización pública desde la tribuna presidencial.


Cuando el gobierno decide señalar periodistas, clasificar a los medios entre “buenos” y “malos” o utilizar la publicidad oficial como mecanismo de premio y castigo, la línea entre comunicación institucional y propaganda autoritaria se desdibuja peligrosamente. Esa lógica no fortalece la democracia: la degrada.


La publicidad oficial jamás tendría que funcionar como una mordaza disfrazada de convenio institucional. Regular su asignación con criterios transparentes y equitativos sigue siendo una deuda pendiente del país. Cualquier medio que reciba recursos públicos debe conservar plena libertad para cuestionar, investigar y criticar al poder sin temor a represalias. Nunca olvidemos que México es considerado uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo, ubicándose constantemente en el primer lugar en América Latina y disputando los primeros lugares a nivel global.


Por supuesto, los medios de comunicación tienen INDISCUTIBLEMENTE una enorme responsabilidad ética frente a la sociedad. Informar con rigor, verificar datos y mantener independencia editorial debería ser un compromiso ineludible. 


En una democracia madura, el ciudadano debe conservar siempre el derecho de decidir qué consume, qué cuestiona y en qué cree. Por ello, la educación es fundamental, es una herramienta que fortalece el criterio.


Cada quién sus responsabilidades; el Estado no debe convertirse en árbitro moral de la verdad.


Un gobierno verdaderamente democrático no le teme a la crítica, no persigue la disidencia y no intenta domesticar la conversación pública. Su responsabilidad no es decirle al ciudadano qué pensar, qué creer o qué medio consumir; su obligación es garantizar que todas las voces puedan expresarse libremente, incluso aquellas que le resulten incómodas.


Porque la libertad de expresión no existe para proteger discursos convenientes al poder, sino precisamente para proteger el derecho de cuestionarlo y el gobierno de la 4T no son victimas, son victimarios.


“No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida, tu derecho a expresarlo” 

Voltaire


1 comentario

  1. Sabiendo esto, ahora voy a ver más TV Azteca en internet para que le de más coraje a la loca de palacio naciomal

    ResponderBorrar

Recent Posts

Featured