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Andy López: la visa perdida y el extraño caso de los hermanos Farías

Por: Armando Guzmán Á. 


Un nuevo escándalo sacude, una vez más, a la ya de por sí desacreditada Cuarta Transformación. Esta vez, el protagonista es uno de los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador: Andrés “Andy” López Beltrán, a quien el Gobierno de Estados Unidos le ha retirado su visa.


La decisión no es menor. Estamos hablando del hijo de un expresidente que, por influencia derivada de su parentesco, conserva una gran influencia política dentro de Morena y sobre buena parte de la estructura del actual gobierno.


Por eso, el retiro de la visa adquiere una dimensión política inevitable. Cuando Estados Unidos toma una decisión de esta naturaleza respecto de una persona tan cercana al poder político mexicano, las preguntas surgen de manera natural: ¿cuáles fueron las razones que llevaron a Washington a tomar esta determinación?, ¿qué información tienen las autoridades estadounidenses?


Hasta el momento, los detalles precisos que llevaron al retiro de la visa no son públicos. Sin embargo, esta situación ocurre en medio de las tensiones políticas entre México y EUA debido a temas de seguridad y narcotráfico y, específicamente en nuestro país, con una serie de investigaciones y señalamientos relacionados con el denominado “huachicol fiscal”, o sea, una compleja red de presunto contrabando de combustibles que ha involucrado a empresarios, funcionarios y exintegrantes de instituciones de seguridad del Estado mexicano.


Es en el contexto de las carpetas de investigación que existen, hay varios nombres relacionados, entre los que destacan los del secretario de Marina de AMLO, José Rafael Ojeda; los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, exmandos de alto rango de la Secretaría de Marina, así como el nombre de Andy López Beltrán.


La controversia, sin embargo, ha provocado una reacción política inmediata. El Gobierno mexicano y distintos sectores de Morena han salido en defensa de la inocencia de Andy López, considerando una injusticia el retiro de su visa.


Es precisamente en medio de la polémica y el descontento que Andy López Beltrán decidió expresarse públicamente sobre lo acontecido. Y lo hizo mediante una carta dirigida directamente al presidente estadounidense Donald Trump.


Debido al tipo de lenguaje utilizado, a determinados términos y a otras características de la misiva, algunos comunicadores incluso han puesto en duda que la carta haya sido escrita por Andy y han sugerido que podría haber sido redactada por el mismísimo AMLO.


A través de la misiva, Andy López Beltrán acusó a Christopher Landau y Marco Rubio de que la decisión de retirarle la visa fue “politiquería y propaganda” y de que “no cuentan con ninguna prueba contra mi persona, acerca de algún acto inmoral o delictivo”, afirmó. También le dijo a Trump que por qué no destituye a Landau y a Rubio, acusándolos de estar “llenos de resentimientos y de actitudes sectarias” y de actuar como una “camarilla” en lugar de como verdaderos hombres de Estado.


Además, en esa misma carta se dedica a hacer toda una crítica a Estados Unidos. Por cierto, resulta muy curiosa esa actitud (y la de muchos de los miembros de Morena y de la izquierda mexicana) que, por un lado, son profundamente críticos del capitalismo norteamericano, del American way of life, de la supuesta falta de ética que existe en Estados Unidos, de la desintegración familiar y de la “falta de valores”, de su supuesto racismo, del consumo de drogas e incluso, en otras ocasiones, de su supuesto conservadurismo, pero que, a la vez, tienen propiedades en ese país, se van de compras, de vacaciones a Disney, llevan a sus hijos a esas escuelas y disfrutan de las comodidades y de los atractivos de nuestro vecino país del norte.


Ahora bien, el pasado lunes 17 de agosto, la Fiscalía General de la República salió, de buenas a primeras, a rechazar estar realizando una investigación que involucrara al hijo de AMLO en temas relacionados con delitos vinculados al robo de hidrocarburos o con el llamado huachicol fiscal.


Sin embargo, a todo el complejo entramado relacionado con el huachicol fiscal se suma el caso de los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, dos exmandos de alto rango en la Secretaría de Marina (SEMAR): uno, vicealmirante, y el otro, contralmirante, respectivamente.


Ambos han sido señalados como “presuntos” líderes de una de las mayores redes de ese delito en nuestro país. El esquema, de acuerdo con las investigaciones y señalamientos difundidos, consistía en introducir combustible al país utilizando documentos que lo hacían pasar por otro tipo de productos y, de esa manera, evitar el pago de impuestos.


Manuel Farías fue detenido en septiembre de 2025, mientras que Fernando Farías permaneció prófugo después de que se giraran órdenes en su contra. Fue detenido en Argentina en abril de este año.


Las razones que habrían obligado a Fernando Farías a viajar hacia Argentina, según las versiones difundidas, fueron precisamente el considerar un riesgo mantenerse en nuestro país, pues estaría a merced del Gobierno federal y de lo que pudieran adjudicarle, convirtiéndolo en un posible chivo expiatorio.


Por cierto, hay que señalar que los hermanos Farías son sobrinos políticos de José Rafael Ojeda, quien fuera secretario de Marina justamente durante el sexenio de AMLO.


En la conferencia mañanera del 18 de agosto, Claudia Sheinbaum señaló que Manuel Farías Laguna sería trasladado próximamente a México. Además, indicó que la Fiscalía General de la República proporcionaría información al respecto.


Sin embargo, en entrevista radiofónica con el periodista Pepe Cárdenas, el abogado defensor de los hermanos Farías Laguna, Epigmenio Mendieta, aclaró que la información proporcionada por Sheinbaum “era imprecisa”.


Explicó que en Argentina no existe todavía una resolución sobre el procedimiento de extradición ni de expulsión, lo que significaría que, como mínimo, aún faltarían tres meses para que, en dado caso, Fernando Farías pudiera viajar a México y enfrentar su proceso penal.


Otra de las informaciones aportadas por Epigmenio Mendieta es que, efectivamente, y aunque lo haya negado la Fiscalía General de la cual está encargada Ernestina Godoy, sería cierto lo que han señalado diversas fuentes periodísticas: existen dos testigos protegidos en este caso.


En declaraciones contenidas en carpetas de investigación se menciona que la empresa fantasma INTANSA, la cual estaría involucrada con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y se dedicaría a la importación de hidrocarburos, tenía relación con personas que, de acuerdo con los testimonios, facilitaban la entrada del combustible cuando se complicaba su introducción. En esos testimonios aparecería el nombre del hijo de AMLO, además de una referencia al entonces secretario de Marina, Rafael Ojeda.


Según informaciones periodísticas y lo confirmado por el abogado Mendieta, habrían sucedido ocho muertes extrañas relacionadas con esta investigación.


Ahora, siguiendo el hilo de las investigaciones estadounidenses, el retiro de la visa a Andy López también puede estar relacionado con el contexto de sus fuertes vínculos con personajes de Sinaloa. Por ejemplo, con Enrique Díaz, quien fue secretario de Finanzas de Sinaloa y que actualmente se encontraría colaborando con autoridades de Estados Unidos. Según investigaciones periodísticas de Jorge Fernández Menéndez, Enrique Díaz habría sido financiador de Andy López Beltrán y habría facilitado contratos de obra pública a personas y amigos cercanos.


López Beltrán actualmente no goza de ningún fuero político y, de hecho, de manera totalmente ilegal y fuera de los tiempos electorales, ya estaría realizando campaña para ser diputado en Tabasco. Sin embargo, sí goza de una condición política particularmente relevante: es hijo de uno de los expresidentes con mayor influencia y poder político de las últimas décadas.


Desde esta perspectiva, y coincidiendo con lo declarado por Sheinbaum, parecería que el Gobierno mexicano estaría poniendo particular atención en lograr que se extradite a México a Manuel Farías para, de esta forma, junto con la FGR, manejar este caso y desviar la atención sobre el posible involucramiento del hijo del expresidente en este tema.


Como conclusión, podemos decir que en política todo manda un mensaje y es claro que el retiro de visas a políticos mexicanos por parte de Estados Unidos es un acto con la clara intención de agitar las aguas. Esto significa que no importa lo cercano que esté un personaje al poder político mexicano (tan cerca como para ser hijo de un expresidente mexicano) ni qué tan relevante seas: el Gobierno de Trump actuará y no dejará impunes los temas que considere de interés nacional.


Eso adquiere una relevancia todavía mayor si se considera lo que sucede respecto de la negativa del Gobierno mexicano para entregar al Gobierno de EUA a Rubén Rocha Moya y a otros personajes más, relacionados con el entramado de narcotráfico, corrupción e impunidad en el país.


Ya desde Washington, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, le respondió a Andy; fue contundente al señalar que una visa es un privilegio y no un derecho. El Gobierno de Trump puede revocar este permiso a cualquier persona si existen razones de seguridad nacional o intereses contrarios al país, sin importar quién sea ni cuáles sean sus opiniones políticas.


La posición que asume el Gobierno mexicano es la de una protección total hacia sus cercanos. Mucho más si se trata del hijo del fundador de su movimiento político.


El verdadero problema en México es el hecho de que las instituciones encargadas de investigar y esclarecer hechos de enorme gravedad terminen actuando bajo criterios políticos.


Si existen carpetas de investigación en las que aparece el nombre de Andy López, lo que debería exigirse es una investigación seria, transparente y sin privilegios. Si no existe ninguna evidencia en su contra, también debería aclararse públicamente, de manera contundente y sin mentiras de la FGR. De igual manera, debe comprobarse la inocencia o culpabilidad de los hermanos Farías en todo este entramado. Todo debería realizarse conforme a la ley y la justicia.


Aún faltan muchos capítulos más en esta “novela” de la política norteamericana entre EUA y México. Me quedo con uno de los X (tuits) publicados por el secretario de Trump, Christopher Landau: "¿Están disfrutando el show?… Rellenen sus palomitas, van a amar la siguiente parte."


 Así será.


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